9 de julio de 2010

Microrrelato del heroe cautivo


El heroe cayó en la trampa. El villano lo tenía en sus manos.

Sus lectores se sobrecogieron. ¿Qué sería capaz de hacerle?  ¿Qué podían hacer ellos para salvarle?

Avisaron a otros heroes y heroínas, pero ninguno estaba disponible para ayudarle. Todos estaban muy ocupados haciendo sus respectivas películas, videojuegos, cómics y libros.

¿Iban a quedarse parados?

No.

Los foros hirvieron. Las redes sociales se saturaron. Hubo reuniones en todas las ciudades del mundo para urdir un plan de acción. Se organizaron, se armaron con todo su valor, tomaron la calle, se manifestaron. Los más audaces se equiparon; los más influyentes movieron hilos. Los que no tenían nada, simplemente, unieron sus deseos de libertad para el cautivo. Una inmensa red de lectores cubrió el planeta para salvar a su heroe de las garras del villano.

Su guarida fue localizada. Todo un ejército de hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, ejecutivos, carpinteros, enfermeras, músicos, informáticos, abogados, camioneros, pintores, camareros... le rodearon. Algunos sacrificaron sus vidas, pero finalmente el villano nada pudo hacer contra ellos, su poder se redujo a nada, y no tuvo otra alternativa que liberarlo.

El mundo, por una vez, salvó a su heroe.

Este microrrelato se me ocurrió pensando en que porqué todas las historias de heroes son éstos los que salvan a mundo, y no al contrario...  No es un relato muy intenso, pues lo hice como microrelato (menos de 140 palabras, aunque aquí lo he extendido un poquito)  hace un año, pero bien trabajado podría funcionar.

Todos podemos ser heroes.

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